Del teléfono a las llaves, en cinco pasos.
No empezamos por el precio: empezamos por saber qué obra es. Cada paso está para que el siguiente se decida con información y no con optimismo.
01
La llamada
El primer contacto es una conversación telefónica corta: qué casa tienes, qué quieres hacer y por qué. No hace falta que lo tengas cerrado; casi nadie lo tiene.
De esa llamada sale lo primero que te interesa saber: si esto es una obra para nosotros o no. Si no lo es, te lo decimos ahí, y no en la tercera visita.
Qué te llevas
Una primera opinión sobre lo que cuentas y una respuesta clara sobre si encajamos.
Qué te toca
Contarnos la obra que tienes en la cabeza, aunque esté a medio pensar.
Qué cuesta
Nada.
02
La visita
El segundo contacto es en la vivienda que se va a intervenir. Vamos a verla con dos objetivos: evaluar si el proyecto es viable tal y como lo quieres y detectar los riesgos que haya que tener en cuenta.
Instalaciones, estructura, estado real de lo que hay debajo del acabado, comunidad y accesos. Los problemas de una reforma casi nunca están donde se miran: están aquí, y se ven antes o se pagan después.
Qué te llevas
Qué es posible en tu casa, qué no lo es y qué riesgos hay que resolver antes de empezar.
Qué te toca
Estar los dos si sois dos. Las reformas se deciden en pareja o no se deciden.
Qué cuesta
Nada.
Qué no incluye
Ni planos, ni presupuesto por partidas, ni renders. Nada de eso se puede hacer bien en una visita.
03
La valoración
Con el proyecto y su memoria técnica delante se valoran los trabajos a realizar. Ese documento es el que convierte un precio en un presupuesto: sin él solo hay una estimación, por mucho que lleve decimales.
Si no hay proyecto ni memoria técnica, lo primero es decidir contigo si hacen falta. En una reforma integral casi siempre hacen falta, y decirlo antes es más barato que descubrirlo con la obra abierta.
Qué te llevas
La valoración de los trabajos hecha sobre el proyecto y la memoria técnica, no sobre una idea.
Qué te toca
Decidir. Mientras el alcance siga abierto, el número seguirá siendo provisional.
Qué no incluye
Si no hay proyecto ni memoria técnica, redactarlos se valora aparte. No los damos por hechos ni los escondemos dentro del precio de la obra.
04
Contrato y obra
Se firma el contrato y empiezan los trabajos. Lo que se firma es el alcance, el coste y la planificación: los tres a la vez, porque mover uno mueve los otros dos.
A partir de ahí, control exhaustivo de la calidad de ejecución manteniendo siempre los costes y la planificación previstos. Eso es el trabajo, no un extra que se anuncia.
Qué te llevas
Alcance, coste y planificación firmados antes de empezar, y control de la ejecución mientras dura la obra.
Qué te toca
Contestar cuando te preguntemos. Una decisión parada es obra parada.
Qué cuesta
Lo firmado. Los cambios se valoran y los firmas tú antes de ejecutarse.
05
La entrega
La vivienda se entrega para entrar a vivir: limpia y con las instalaciones puestas en marcha. No se entrega una obra acabada y un teléfono para el electricista.
Recorremos la casa contigo antes de darla por cerrada y anotamos lo que no esté bien, por pequeño que sea.
Qué te llevas
La casa limpia, con las instalaciones en marcha y probadas, lista para entrar a vivir.
Qué te toca
Recorrerla con nosotros y decir lo que no te convence antes de cerrar la obra.
Cuándo no somos la opción
Si ya tienes el proyecto hecho y solo buscas quien lo ejecute barato, no somos nosotros: la mitad de lo que aportamos ya está pagado a otro.
Tampoco si necesitas empezar la semana que viene, si la obra está por debajo de nuestro mínimo, o si lo que quieres es que ejecutemos exactamente lo que ya has decidido sin discutirlo. Trabajamos aconsejando; si el consejo no se quiere, sobramos.
Empecemos por la llamada.
Una conversación corta sobre la obra que tienes delante. No cuesta nada y sales sabiendo si encajamos.